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Kuwait se enfrenta a un estancamiento político después de que el gobierno dimitiera para frustrar los intentos de los parlamentarios de obtener beneficios más generosos de los ministros.

El jeque Ahmad Nawaf al-Sabah, el primer ministro del estado rico en petróleo, presentó su renuncia al príncipe heredero, el jeque Mishal al-Ahmad al-Sabah, quien asumió la mayoría de las funciones del emir enfermo, informó la agencia estatal de noticias el lunes por la noche.

El sistema político de Kuwait, el más democrático entre las monarquías autoritarias del Golfo, ha estado en una serie de crisis durante décadas, socavando los esfuerzos para introducir reformas, atraer inversiones e impulsar el desarrollo, dicen sus críticos.

El gobierno ha estado tratando de promulgar reformas fiscales impopulares en medio del aumento de los precios del petróleo, lo que llevó a los legisladores a presionar por términos más generosos.

Los legisladores de la oposición, que lograron avances en las últimas elecciones de octubre, propusieron un proyecto de ley de alivio de la deuda que vería al gobierno recomprar los préstamos adeudados por los ciudadanos, así como pedir salarios más altos.

Kuwait ha estado tratando de fortalecer las finanzas públicas solicitando la aprobación parlamentaria para poder tomar préstamos en los mercados internacionales. El país dependiente del petróleo está cosechando los beneficios de los precios más altos del crudo, pero sus arcas se estaban agotando hace solo dos años.

El estancamiento se ha convertido en una característica común de la democracia de Kuwait, en la que la familia gobernante domina, pero los legisladores electos pueden pedir cuentas a los ministros y retrasar la legislación. Los partidos políticos siguen prohibidos.