El software pronto podría vigilar su cerebro mientras descansa en cuidados intensivos : ScienceAlert


Supervisar el estado de los pacientes en estado crítico en el hospital es una tarea esencial que a menudo se complica por la necesidad de tomar decisiones difíciles y de gran importancia bajo presión. Especialmente en cuidados intensivos, los segundos cuentan.

Según un nuevo estudio, los algoritmos pronto podrían desempeñar el papel en su lugar. Los investigadores proponen que se podría entrenar un software para detectar de forma precisa y fiable los cambios en la conciencia de una persona a partir de marcadores fisiológicos simples que ya se están registrando de forma rutinaria.

Si bien los signos vitales, como la frecuencia cardíaca y la presión arterial, se rastrean continuamente mediante monitores, la función cerebral y la conciencia son mucho más difíciles de monitorear, ya que hacerlo implica evaluaciones de una hora por parte de equipos clínicos.

En manos de un sistema electrónico, el monitoreo de las funciones cerebrales podría ser continuo y constante, identificando cambios en el estado que un control diario podría perder por completo o detectar demasiado tarde.

Todavía es pronto para diseñar dicha tecnología, pero los resultados preliminares sugieren que es un enfoque factible, y sería relativamente fácil y asequible implementarlo en la mayoría de las unidades de cuidados intensivos (UCI). Potencialmente, podría instalarse en equipos de monitoreo de cabecera, complementando los exámenes de los profesionales médicos.

“La conciencia no es un interruptor de luz que se enciende o se apaga; es más como un interruptor de atenuación, con grados de conciencia que cambian a lo largo del día”, dice la científica informática Samantha Kleinberg, del Instituto de Tecnología Stevens en Nueva Jersey. .

“Si solo revisa a los pacientes una vez al día, solo obtiene un punto de datos. Con nuestro algoritmo, puede rastrear la conciencia continuamente, lo que le brinda una imagen mucho más clara”.

Los investigadores crearon un algoritmo para rastrear las fuentes de una variedad de sensores de la sala de emergencias, incluidos los que miden la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria, la temperatura del cerebro y los niveles de oxígeno en la sangre. Es importante destacar que estas estadísticas se pueden monitorear constantemente, sin que el paciente necesite estar alerta o despierto.

En el estudio se analizaron los datos de un total de 239 pacientes con hemorragias, lo que permitió al equipo mapear los niveles de conciencia frente a las lecturas del sensor, antes de usar esos datos para desarrollar un algoritmo que pudiera determinar el primero a partir del segundo.

Luego, el algoritmo pudo clasificar los estados de conciencia de los pacientes tan bien como los médicos capacitados, y casi tan bien como los equipos más complejos y costosos, como las máquinas de resonancia magnética funcional (fMRI).

“Eso es muy importante, porque significa que esta herramienta podría implementarse en prácticamente cualquier entorno hospitalario, no solo en las UCI neurológicas donde tienen tecnología más sofisticada”, dice Kleinberg.

Todavía hay mucho trabajo por hacer. Los datos con los que se entrenó el sistema se recopilaron justo antes de las evaluaciones clínicas, y aún no se ha demostrado que el algoritmo pueda predecir con precisión la conciencia las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Sin embargo, el potencial está ahí: los métodos existentes para controlar a los pacientes pueden llevar mucho tiempo y solo se pueden realizar de forma intermitente. Muchos también requieren que el paciente responda o necesitan equipos costosos. Esto promete resolver todos esos problemas.

Además de reducir las demandas de los profesionales de la salud, los investigadores creen que su algoritmo recientemente desarrollado puede mejorar los resultados para los pacientes, así como informar futuras investigaciones sobre el misterioso estado de conciencia.

“La conciencia es increíblemente difícil de estudiar, y parte de la razón es que simplemente no hay muchos datos con los que trabajar”, dice Kleinberg. “Tener datos las 24 horas del día que muestren cómo cambia la conciencia de los pacientes podría algún día hacer posible tratar a estos pacientes de manera mucho más efectiva”.

La investigación ha sido publicada en Cuidados Neurocríticos.