Los pacientes inmersos en la realidad virtual durante la cirugía pueden requerir menos anestesia


El grupo de VR solicitó niveles significativamente más bajos del sedante propofol, en este caso utilizado para adormecer el dolor en la mano, que el grupo sin VR. Recibieron 125,3 miligramos por hora, en comparación con un promedio de 750,6 miligramos por hora durante el estudio, descrito en PLoS ONE. El grupo de RV también abandonó la unidad de recuperación postanestésica más rápidamente, gastando un promedio de 63 minutos frente a los 75 minutos del grupo sin RV.

Los investigadores creen que los del grupo de RV necesitaban niveles más bajos de anestesia porque estaban más distraídos que los que no tenían estímulos visuales virtuales. Sin embargo, el equipo reconoce que es posible que el grupo de RV se haya sometido a cirugía creyendo que la RV sería eficaz. Esta posibilidad deberá explorarse en futuros ensayos.

Reducir la cantidad de anestesia que recibe un paciente puede ayudar a acortar las estadías en el hospital y reducir el riesgo de complicaciones, y podría ahorrar dinero en el costo de los medicamentos.

El equipo ahora planea realizar un ensayo posterior similar en pacientes que se someten a cirugía de cadera y rodilla para continuar explorando si la realidad virtual podría ayudar a controlar la ansiedad durante las operaciones, dice Adeel Faruki, profesor asistente de anestesiología en la Universidad de Colorado, quien dirigió el estudio.

Hay un creciente cuerpo de evidencia de que la realidad virtual puede ser una ayuda quirúrgica útil, dice Brenda Wiederhold, cofundadora del Centro Médico de Realidad Virtual, que no participó en el estudio. Sin embargo, los expertos médicos tendrían que monitorear a los pacientes en busca de mareos cibernéticos, una forma de mareo por movimiento que la realidad virtual desencadena en algunas personas.

“Tenemos tantos casos de uso para la realidad virtual y las cirugías, como partos por cesárea y cirugías pre y poscardiacas”, dice.

La realidad virtual puede ser útil no solo durante los procedimientos médicos sino también después, según Wiederhold, al reducir el riesgo de dolor crónico. “Eso es muy emocionante”, dice ella.