Una peculiaridad anatómica podría explicar por qué los cerebros de las ballenas no se pulverizan cuando se sumergen : ScienceAlert


Los seres humanos han inventado todo tipo de equipos para ayudarnos a superar las intensas presiones del agua de las profundidades del océano.

Sin embargo, nuestros compañeros mamíferos, los cetáceos (delfines, ballenas y marsopas), de alguna manera pueden profundizar mucho más mientras están completamente desnudos, y permanecer en el agua durante horas sin respirar.

Y estos animales están trabajando contra algo más que la presión externa: la aleta caudal, el poderoso movimiento hacia arriba y hacia abajo de la cola de una ballena, puede crear una presión interna que se acumula en su sistema cardiovascular. Para los animales terrestres, simplemente exhalaríamos esa presión. Pero los cetáceos no tienen ese lujo.

Cuando los cetáceos se sumergen aguantando la respiración, cada patada en la cola envía ondas de mayor presión que recorren el abdomen y el tórax y llegan al torrente sanguíneo.

Si estos pulsos de presión llegaran a sus cerebros, pulverizarían los delicados capilares que lo irrigan. Entonces, ¿a dónde va toda esa presión adicional?

Un nuevo estudio puede haber encontrado la respuesta: una red misteriosa y masiva de vasos sanguíneos colectivamente llamado retia mirabilia puede actuar como una red de seguridad literal para amortiguar esta presión.

La zoóloga de la Universidad de Columbia Británica, Margo Lillie, y sus colegas descubrieron esto al examinar la anatomía de un tipo de ballena barbada, la ballena de aleta (Balaenoptera physalus) e información pasada de delfines nariz de botella (Tursiops truncatus).

Después de desenredar los puntos más finos de su anatomía, los investigadores generaron un modelo informático de dinámica de fluidos y presión en cetáceos en movimiento basado en la morfología de 11 especies.

Si bien la mayoría de los mamíferos tienen un flujo de sangre bastante directo al cerebro, la sangre de los cetáceos pasa a través de la retia mirabilia, que en latín significa “red maravillosa”, una red de vasos sanguíneos (tanto venas como arterias).

Si bien esta estructura se ha estudiado durante décadas, su función ha permanecido en gran parte misteriosa.

Con su modelo, el equipo descubrió que la retia mirabilia tiene el potencial de proteger los cerebros de los cetáceos de la friolera del 97 por ciento de los pulsos de presión.

Este grupo de vasos se encuentra entre la aorta que bombea sangre desde el corazón y la red de vasos que suministran sangre al cerebro.

Cuando uno de estos pulsos de sangre presurizados pasa a través de estas redes de vasos en capas, capturan y dividen la presión en su gran superficie, difundiéndola con la ayuda del líquido cefalorraquídeo.

Entonces, cuando la sangre llega al lado del cerebro del sistema vascular, tiene mucho menos impacto.

Y puede que no sean los únicos mamíferos que lo hagan.

“El papel de la retia craneal como reguladores de la presión arterial no carece de precedentes”, señala Terrie Williams, bióloga evolutiva de la Universidad de California en Santa Cruz, en un comentario que acompaña al nuevo documento.

Las jirafas “pueden depender en parte de la retia craneal para evitar cambios marcados en la presión cerebral y la posibilidad de ‘desmayarse’ cuando los animales se agachan y luego levantan la cabeza cuando beben”.

Los cetáceos regresaron a los océanos hace más de 50 millones de años. Desde entonces, las presiones de la selección natural han alterado sus formas y, finalmente, las han refinado para que sus cuerpos puedan resistir los desafíos submarinos extremos a los que se enfrentan. Nosotros, los humanos, solo estamos descubriendo cómo hacerlo nosotros mismos.

Esta investigación fue publicada en Ciencias.